...where the streets have no name...

dimarts, de novembre 09, 2004

¿Viste triste sol?

Fa un dies, remenant llibres que hi havia per casa, vaig trobar un llibre força antic de poemes del Rubén Darío. Doncs bé, em va cridar l'atenció i he començat a llegir-ne algún, la qual cosa vol dir que es probable que ara vinguin més d'un post amb poemes. Per començar, aquí deixo a trossos, un que m'ha agradat força i que avui concretament, m'ha ajudat bastant:


¿Viste
triste
sol?
¡Tan triste
como él,
sufro
mucho
yo!

[...]

¡Hoy sólo me complace
oír la queja amarga,
que al cielo envía tierna
la tórtola del monte
con moribundo son!
Sentir cómo susurra
la brisa entre las hojas...
¡Mirar el arroyuelo
que al eco de la selva
confunde su rumor!

Canto cuando las estrellas
esparcen su claridad:
cuando argentan las espumas,
¡las espumas de la mar!
Canto cuando el ancho río
murmurando triste va...;
cuando el ruiseñor encanta
con su arpegio celestial.

Y el ronco mugir de las olas,
la noche con su lobreguez
y el trueno que silva en los aires,
¡me encanta y embriaga a la vez!
Me place lo triste y lo alegre;
me gusta la selva y el mar,
y a todos saludo contento...
¡Y algunos se ríen al verme!...
¡Y a veces me pongo a llorar!

[...]

¿Estoy loco? No sé: lo que siento,
no lo puedo jamás explicar.
Es un rudo y feroce tormento...
Nada más; nada más..., ¡nada más!

¿Qué soy? Gota de agua desprendida
del raudal turbulento de la vida,
Soy... algo doloroso cual lamento...
Arista débil que arrebata el viento.

Soy ave de los bosques solitaria...
Deshojada y marchita pasionaria...
¡Pasionaria, ave, arista, llanto, espuma...,
perdido en este mundo entre la bruma!

[...]

Y al compás de canciones sombrías
cantaré de mi amor la memoria...
Y sin gloria,
llorando simepre, pasaré mis dias
¡entre polvo, entre lodo, entre escoria!

Y el ronco mugir de las olas,
la noche con su lobreguez,
y el trueno que silba en los aires,
serán mi tormento también.

Me place lo triste y lo alegre:
me gusta la selva y el mar...
Yo siempre estaréme contento;
¡y algunos reirán al mirarme,
y a veces, pondréme a llorar!

Cantaré si el ancho río
murmurando triste va;
si el ruiseñor me encantare
con su arpegio celestial;
cuando mire a las estrellas
esparcir su claridad
sobre las peñas negruzcas
y las espumas del mar.
¿Por qué?... Porque sin amor,
vuelan dolientes, sin calma,
las avecillas del alma
entre el viento del dolor.

Daré dulces canciones
a los fugaces vientos,
para que entre sus alas
las lleven lejos, lejos,
del mundo hasta el confín.
Iréme a las montañas,
iréme a los oteros...;
allí tal vez, ¡Dios santo!,
tal vez seré feliz.

[...]

¿Viste
triste
sol?
¡Tan triste
como él,
sufro
mucho
yo!


Rubén Darío